La digitalización empresarial supone un proceso de transformación total en las empresas, una auténtica metamorfosis que les permite virar de lo analógico a un entorno digital. Se trata de algo revolucionario que hace que numerosas firmas estén cosechando grandes éxitos, sean más competitivas y retengan mejor el talento, pero que conlleva un gran esfuerzo económico y a otros niveles que está dificultando el acceso de nuestras empresas a estas nuevas tecnologías.
¿Por qué se está produciendo esta situación?
En primer lugar, la Comunidad Valenciana presenta algunas desventajas con respecto a otras comunidades, ya que nuestras empresas están más sectorizadas, disgregadas en el territorio y son más pequeñas que la media nacional. En este tema se está trabajando tanto a nivel privado, con un gran esfuerzo a todos los niveles, como a nivel público con, entre otros mecanismos, proliferación de ayudas y formación (tanto a nivel regional como especialmente europeo) y con iniciativas como INNDIH, en el que participan los principales agentes del ecosistema para fomentar la digitalización empresarial, contando con el apoyo económico de la Comisión Europea, la Generalitat Valenciana y el Ministerio de Industria.
Todo este acompañamiento y financiación son fundamentales, sobre todo para las pymes, que pueden acceder a estos procesos con mayores garantías y compartiendo riesgos. Sin embargo, como ocurre en todos los procesos de transformación, lo realmente difícil es cambiar la cultura de la empresa y sus trabajadores, desde directores hasta operarios, para que estos procesos tengan continuidad en el tiempo.
El cambio hacia una cultura digital incluye temas complejos como trabajar para “ganar” a futuro, invertir en tecnología y formación, fomentar la autonomía de los integrantes de los diferentes equipos, destinar tiempo a pensar, asumir errores…
Estamos ante un reto no exento de dificultades, pero urgente, ya que nuestras empresas compiten a nivel nacional e internacional. Por eso, es fundamental que todos los agentes como universidades, centros tecnológicos u organismos de innovación de todo tipo las apoyen en su transformación digital y en las nuevas tecnologías disruptivas y que tienen que ver con la aplicación del conocimiento y la innovación.
Esta transformación empresarial es un paso fundamental para la realmente clave: la social. Si las empresas de un territorio mejoran, la sociedad mejora. Supone mayores ingresos para todos, más posibilidades para formación y desarrollo social y la opción de posicionarse como territorios innovadores que atraigan inversión e investigación. Un mejor tejido empresarial es una mejor sociedad.
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REDIT
Financiado por la Unión Europea (Programa Europa Digital), la Conselleria de Innovación, Industria, Comercio y Turismo de la Generalitat Valenciana y el Ministerio de Industria y Turismo del Gobierno de España, InnDIH está impulsando importantes avances en el desarrollo de soluciones innovadoras aplicadas a diferentes sectores.